Carlos Romero
Director de proyectos estratégicos de EXCELTUR
Lo ideal es que las pymes se integren en asociaciones, clústeres y entornos de conocimiento… que no se queden desconectadas.
El sector turístico español presenta un nivel amplio de digitalización, particularmente en aerolíneas, agencias de viaje y hoteles, aunque persiste un fuerte contraste entre diferentes subsectores y tamaños empresariales. La digitalización de la comercialización y la gestión de inventarios avanza de forma significativa, mientras que ámbitos como la restauración, el transporte por carretera o las actividades en destino mantienen importantes márgenes de mejora, especialmente en inventarios y disponibilidad.
La inteligencia artificial forma parte del uso cotidiano de profesionales turísticos, pero aún no está integrada de manera estructural en los sistemas internos. Su adopción requiere reorganizar bases de datos, preparar sistemas en la nube y contar con perfiles especializados capaces de implantar asistentes conversacionales, modelos predictivos o automatización de procesos. En este momento, el uso predominante permanece en tareas básicas como redacción, consultas o traducciones.
El futuro inmediato incluye el desarrollo de IA agéntica, la aplicación de tecnologías biométricas en accesos, la realidad virtual y aumentada para enriquecer experiencias turísticas, el refuerzo de la ciberseguridad y la incorporación progresiva de robótica de servicios en actividades intensivas en mano de obra. Estos avances tendrán efectos distintos según el tipo de empresa, siendo más compleja su aplicación en los micro y pequeños negocios.
Se observa una necesidad de formación, capacitación y acompañamiento, más allá de la financiación de herramientas, siendo lo ideal que las pymes se integren en asociaciones sectoriales, clústeres de innovación y redes de conocimiento con universidades y talento joven. Es relevante mencionar que, en turismo, la ausencia de presencia digital equivale a la ausencia del mercado, por lo que incluso las empresas más pequeñas deben adoptar un mínimo de prácticas digitales para garantizar visibilidad y competitividad.